Hoy es un dia como otro cualquiera,yo, Pablo,me levanté, me metí en la ducha y me preparé para irme al instituto con mis amigas, como he dicho, un dia normal y como siempre yo estaba hablando con mi compañera de delante, Cristina, esa niña me traía loco desde los 5 años, pero no era lo suficientemente bueno para ella... Pero esa, es otra historia. En fin, estaban hablando en clase de matemáticas porque no había nada mejor que hacer, como he dicho, era clase de matemáticas, y empezamos a hablar de libros, si somos adolescentes y sabemos leer, vale ?El libro en cuetion era los juegos del habre...
Pablo: Oye Cris si nos metieran en la arena, con quien te aliarías ?
Cris: Seguramente , contigo, sabes usar un arma [ mi padrino me enseñó a tirar con arco y soy sorprendentemente bueno, como la protagonista del libro ]
Pablo: yo seguramente me aliaría contigo, si en vez de tirar rotus lanzaras cuchillos, media clase tendria uno clavado en la cabeza, eres peligrosa, por cierto, cambiando un poco de tema queria decirte una cosa que llevo mucho tiempo queriendo decirte...
Cris: Adelante.
Antes de que pudiera decir nada todo se empezó a mover, era un terremoto, genial, empecé a buscar a cristina entre la multitud de adolescentes desesperadas, la cogí de la mano y empecé a correr. Nos reunimos con los compañeros de mi clase en el lugar que nos correspondía en el sótano del instituto. El terremoto no duró mas de cinco minutos, pero cuando intentamos salir, la puerta estaba atrancada, yuhu !Que idea tan atractiva, un rato despues, un chico de mi clase descubrió una trampilla debajo de una mesa, empezamos a salir, cris y yo fuimos los ultimos en entrar, ella antes que yo cuado pense que podia haber llegado al suelo me metí yo en la trampilla, pero no había escaleras, caí. Cuando desperté estaba vestido con un mono negro y un cinturón blanco, sentía un dolor tremendo en la muñeca, la miré y tenia un número 7 tatuado. No sabía donde estaba ni que me habían hecho, solo sabía que necesitaba verla, intenté moverme pero estaba atado contra la pared, levanté la vista y encontré a todos mis compañeros, todos estaban inconscientes todavía pero , sus monos eran de colores diferentes, bueno, no todos. Había dos monos de cada color, en ese momento empecé a buscar un mono negro, pero nada. En ese momento entraron varios hombres vestidos con batas con una camilla , en ella estaba cristina.Pensé que lo mas inteligente sería hacerme el dormido. Cuando se fueron la miré, ella era la persona que llevaba el mismo mono negro que yo.Solo me repetía una palabra en la cabeza:
Protégela.
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